Pintura de línea sin fin


“Sin fin”, dice el plano azul de enormes dimensiones que preside la Sala.

“Ni principio”, responden en espejo los cuarenta y cuatro rectángulos azules-alineados a la altura de la mirada-sobre los restantes muros blancos. Mientras la pared pierde su cualidad de superficie cromática para ser la idea misma del azul, un cerco de cuadros envuelve al espectador y lo invita en silencio a habitar su belleza.

María Inés Raiteri es quien presenta de este modo su primera muestra individual. Formada en las Becas de Antorchas para artistas del interior, sabe que el arte de pintar incluye la preparación cuidadosa de los lienzos, la construcción de miles de bocetos, la selección rigurosa de imágenes. Su pintura se ha desarrollado en un juego que se diría ascético porque ha elegido construir con la humildad formal de las rectas, pero en el proceso de figurarlas a pulso se ha revelado su donaire.

Raiteri hace sus líneas puras con delicado pincel a mano alzada; en esta obra son blancas. Las rectas se multiplican, se cruzan, cambian de dirección o se yuxtaponen en un desarrollo interminable, que sugiere lo infinito del arte de imaginar. A veces se quedan apoyadas en el plano y otras se fugan por las diagonales generando espacios imposibles.

Cada cuadro en sí mismo es una obra completa. Pero al estar dispuestos en retahíla llaman a buscar el sentido de la secuencia; cuando parece que se lo encuentra en una sucesión de acercamientos a ciertas estructuras aparentes, se descubre que todo cambia o se mueve ante los ojos y se vuelve una cuestión de hundirse y resurgir por el plano.

Ni lo uno ni lo otro, algo inasible se desliza de obra en obra a pequeños pulsos regulares, algo que sería desesperante si no fuera por una pauta adivinada entre la regularidad y la ruptura.


Texto Diario Pagina12
Enero 2003

Muestra 11, enero 2003. María Inés Raiteri. Obra reciente. Instalación.
Por Araceli Cora García
Curador: Daniel Joglar
MOPT Arte Contemporáneo
Rawson 3550 - Mar del Plata



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